¿PODEMOS HABLAR DE ALGO MÁS AGRADABLE?

(Revisado por Rafa Marrón)

FICHA TÉCNICA

Título: ¿Podemos hablar de algo más agradable?

Nombre del autor: Roz Chast

Número de páginas: 228

Fecha de publicación: 2015 Edición en Castellano

Editorial: Reservoir Books / Penguin Random House

ISBN: 978-84-16195-29-9

 

 

 

TEMA

La experiencia vital de los últimos años de vida de unos ancianos padres es el tema principal de la obra. Es una reflexión sobre las relaciones familiares y las circunstancias que rodean esta etapa, los cuidados que conlleva el deterioro provocado por el envejecimiento y el afrontamiento de la muerte desde el punto de vista de los hijos y los padres.

 

PUNTOS FUERTES

Nos encontramos ante un relato autobiográfico donde Roz Chast, historietista y veterana ilustradora del New Yorker, nos relata su experiencia con el cuidado de sus ancianos padres en los últimos años de vida. Un proceso complejo lleno de sentimientos como la preocupación, el afecto, la angustia, el cariño, la culpa, la satisfacción y las inseguridades.  Las viñetas y el texto se combinan para transportarnos al mundo complejo de las relaciones entre padres e hijos. Con flashbacks frecuentes, se nos muestra el pasado que ha forjado la relación actual de Roz con sus ancianos padres. Relación que no siempre ha sido fácil, especialmente con su madre.

El libro está centrado en la figura de sus padres, George y Elizabeth, hijos de inmigrantes rusos de origen judío en Estados Unidos. George fue profesor de idiomas y Elizabeth directora adjunta en una escuela de primaria en New York. Su vida transcurrió tranquila en un humilde apartamento en el Brooklyn profundo gozando de buena salud hasta prácticamente los noventa años. George, un padre de carácter sumiso y Elizabeth, una madre de personalidad arrolladora con frecuentes ataques de genio. Ambos se profesaban gran amor y habían desarrollado una total dependencia mutua. Ellos se definían como codependientes en la creencia de que si se aferraban el uno al otro nada cambiaría.

Los padres de Roz siempre fueron reacios a tratar los temas relacionados con la muerte, un tema tabú en la familia. Con su estilo inconfundible, Roz Chast plasma, con humor y de forma amena y entrañable, las “cuestiones incomodas” relacionadas con el final de la vida, siendo la pregunta que sus progenitores hacían para esquivar hablar de estos temas la que da título a la obra: ¿Podemos hablar de algo más agradable?  A pesar de la negativa a tratar estas cuestiones, los acontecimientos obligarán a George y Elizabeth a ir haciendo concesiones en este terreno.

 

La novela es un viaje por el deterioro progresivo inherente al envejecimiento. Las primeras señales de alarma como la percepción de la suciedad en el apartamento, los despistes del padre, signos de una creciente demencia senil, y las caídas frecuentes de su madre indican el comienzo de un declive que se intensificará de forma progresiva.  Una diverticulitis provoca el ingreso de Elizabeth en el hospital y Roz, al tener que convivir con su padre durante los días que dura la hospitalización de su madre, se percata de la galopante senilidad de éste. Las paranoias con las libretas del banco ponen al límite la paciencia de Roz que duda de sus dotes de cuidadora. Aunque el matrimonio vuelve a estar junto en su apartamento, las caídas de Elizabeth y el empeoramiento de la demencia del padre, con episodios de agitación frecuentes, hacen que Roz tenga que buscar ayuda para su cuidado. No si vencer antes la negativa inicial de ambos a recibir ayuda externa y meter a “alguien extraño” en casa.

Los acontecimientos de desbocan, George se pierde al salir a buscar ayuda tras una caída de su esposa. Todo se desmorona… ha llegado el momento de tomar una decisión, abandonar el apartamento donde ha transcurrido toda su vida para ingresar en una residencia de ancianos.

La gestión logística y económica, la desgarradora experiencia de revisar las posesiones de sus padres recae sobre Roz, hija única. Vaciar la casa de tus padres llena de recuerdos es un acto doloroso y sumamente chocante comenta la autora, insertando en el relato fotos de la casa de sus padres tal como la dejaron tras marchar a la residencia, otorgando un baño de descarnada realidad al relato. Libros, máquinas de afeitar, el piano, gafas, bolsos, cajones repletos de cosas, los viejos muebles, más libros… toda una vida.

Ya en la residencia, una caída provoca la fractura de cadera de su padre, con el encamamiento posterior, las escaras, el hallazgo de una masa en el pulmón y la decisión de colocar una pulsera en la muñeca con la orden de “no reanimación”. La muerte del padre obliga a su madre a tener que afrontar la soledad y el duelo tras la pérdida de su esposo.

La parte final de la novela es, a mi entender, la más intensa en lo referente a las reflexiones personales, el relato del final de la vida y el proceso de la muerte. La agonía final de su madre con el deterioro progresivo tanto mental como físico convierten a Elizabeth en una gran dependiente a los 97 años. El final del relato presenta los sentimientos encontrados a los que se enfrenta el familiar cuidador en estas situaciones: la sensación de culpa por no ocuparse directamente de su madre, pero el alivio de saber que está bien cuidada y poder seguir con su vida, los intentos de reconciliación viendo que el final se acerca, los celos hacia la cuidadora al pensar que tu madre “se lleva mejor con ella, una extraña, que conmigo”,  los problemas económicos por los gastos derivados de los cuidados continuos y llegar a desear que “se marche”, que deje de luchar por una vida que se ha convertido en dormir y despertar para tomar un batido de suplementos proteicos, los cuidados paliativos, las úlceras, las fístulas y el desenlace final.

El estilo de la autora es totalmente reconocible, de línea sutil y coloreado con tonos suaves, utilizando el texto, dentro y fuera de las viñetas, y los grafismos que apoyan a la narración, subrayando o agrandando las letras para llamar la atención sobre una reflexión o enfatizar una afirmación. Por estos y otros motivos, la novela fue finalista en 2014 del National Book Award y elegida mejor novela gráfica de 2014 por Amazon y Goodreads.

 

POR QUÉ ES MEDICINA GRÁFICA

Chast nos sumerge en el mundo de los cuidados geriátricos y paliativos que requiere el soporte a los ancianos en la etapa final de la vida.

El relato presenta el proceso del envejecimiento, la decadencia física y mental que van experimentado unos ancianos padres con el paso de los años y cómo el deterioro se acelera en la última fase de la vida, apareciendo las patologías más frecuentes en esta etapa como la demencia senil, las fracturas de cadera, las úlceras por decúbito o la exacerbación de las patologías crónicas, generando una situación progresiva de dependencia que obliga al familiar cuidador a buscar ayudas para garantizar los cuidados básicos.

El esfuerzo personal y económico que esta situación genera, la sensación de desbordamiento o el sentimiento de culpa tras perder la paciencia en algunos momentos de estrés, son reacciones que la autora refleja en esta novela gráfica. Muchos lectores que hayan pasado por este trance, se sentirán muy identificados con alguno de los pasajes de esta novela.

Cómo Afrontar la muerte, en especial la de nuestros progenitores, es una de las cuestiones que se nos plantea. En alguno de los pasajes de la novela se hace referencia a las etapas del proceso de morir y el duelo propuestas por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Haciendo referencia a la lucha de su madre con la muerte y la necesidad de “dejarse ir” (aceptación).

En esta novela gráfica aparecen varias situaciones en las que los profesionales sanitarios se muestran como personas de poca empatía o con pobres habilidades de comunicación. Su lectura es estupenda para general autocrítica.

En el mundo contemporáneo occidental parece que hemos decidido desterrar de nuestras conversaciones y pensamientos los temas relacionados con el final de la vida. Roz Chast en su novela nos invita a reflexionar y replantear la vivencia de esos años que vendrán.

 

PÁGINA WEB DE LA AUTORA

www.rozchast.com

 

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